Etapa 6 (Sto. Domingo de la Calzada-S. Juan de Ortega) - Cuando las cosas se ponen duras, solo los duros resisten

Día aciago, si además de no poder correr por la tendinitis, te pierdes y haces 5 km de más, el día no podía haber empezado peor. Aunque el Camino entre los dos santos (S. Juan era discípulo de Sto. Domingo) era de unos 47 km, he pasado de los 50 y en algún tramo hasta he pensado en parar.

El día amaneció bueno para correr, con un poco de neblina, pero sin frío (foto: iglesia y torre de Sto. Domingo de la Calzada):

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Sin embargo ya en los primeros pasos notaba dolor en la cara lateral de la pierna izquierda, que se hacía intenso como "calambres" en alguna posición y sobre todo al bajar. Sin embargo, he de agradecer los caminos de gravilla y las pistas asfaltadas (habitualmente no me gustan porque recalientan los pies).

Antes de salir me hice un vendaje funcional con el esparadrapo que llevaba y me tomé el antiinflamatorio. Andando así no iba mal a 9:30 min/km. Así pasé por Grañón (fotografía siguiente), último pueblo de La Rioja:

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luego Redecilla, Castildelgado hasta Viloria de Rioja (cuna de Sto. Domingo) y ahí, al salir, fue cuando equivocadamente cogí una carretera hacia S. Pedro del Campo (antiguamente el Camino pasaba por allí). A los 1.5 km, ya en el pueblo y al no encontrar ninguna flecha, pregunté y me indicaron que cogiera un camino al lado del cementerio y de ahí a Freneña y luego a Villamayor del Río; sin embargo después de un largo trecho no parecía llegar a ningún sitio y más semejaban caminos de labranza para acceder a los campos, así que decidí regresar sobre seguro.

Por cierto que ya les escribiré a los del Instituto Geográfico, porque la localización de la aplicación es pésima y me confundió aún más. Una vez de vuelta al Camino llegué a Belorado. Entre la pérdida y el dolor que en bajada se acentúa (y Belorado está en una bajada), tenía pensado parar, pero el albergue no abría hasta las 12:30 h, así que me fui a la farmacia para comprar cinta para vendajes. Y ya que estaba en marcha, decidí continuar. Así llegué a Tosantos y luego a Villambistia, donde es costumbre mojarse la cabeza en la fuente de cuatro caños de S. Esteban, que aunque no es potable al menos alivia el calor que ya hacía.

Desde allí ya a Villafranca de los Montes de Oca (en la foto, "albergue" de categoría (privado) en Villafranca, que también es "botiquín" para el peregrino: así está anunciado):

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pasando por las ruinas del monasterio de S. Félix. Como siempre, la iglesia de Santiago estaba cerrada, así que fue imposible ver la concha bautismal.

Comienza luego el ascenso a los montes de Oca donde en la Edad Media eran frecuentes los salteadores de caminos. A varios kilómetros se alcanza también un monumento a los caídos en la guerra civil, en el lugar donde se hallaron múltiples fosas comunes. Así, por pistas de serrería se llega a S. Juan de Ortega (en la fotografía, su monasterio y albergue): 

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Por fin descanso y a ver si recupero y puedo continuar al menos andando hasta que ceda la inflamación.

Reflexión: La resiliencia supone no solo sobreponerse a un acontecimiento adverso sino aprender de él para generar cambio.

El truco del veterano: El buff en carreras largas no solo te protege la cabeza (también las orejas) del sol o el frío, en determinadas formas de uso protege el cuello del sol y también puede servir de vendaje.

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