Etapa 15 (Triacastela-Sarria-Portomarín, 42 km) - Compartir divide la tristeza y multiplica la alegría

1-Mojón de 100 km a Santiago (detalle)

El día se presentaba difícil, había estado lloviendo toda la noche y seguía lloviendo por la mañana. Con el poncho puesto salgo de Triacastela por la calle principal y al llegar a la carretera tengo que elegir: por Samos (12 km aunque más bonito) o por S. Xil. Como ya estuve en el monasterio de Samos, me voy hacia la derecha por S. Xil.

A los pocos metros me encuentro a un runner, también está haciendo el camino desde Francia, aunque él lleva 750 km más antes de St.-Jean-Pied-de-Port (desde Le Puy-en-Velay por la Via Podiensis, actualmente señalizada como el sendero de "grande randonnée" GR65). Así que por fin puedo compartir la etapa, y probablemente las dos o tres más que quedan, con alguien. Él estaba también deseoso de poder contar y charlar con alguien en su Camino. Vamos a ritmo de unos 7:30-8 min/km, así que fenomenal a pesar de la lluvia; es cierto que hemos parado varias veces para ponernos y quitarnos el chubasquero, en su caso, y el poncho en el mío. En cuanto dejaba de llover lo quitábamos para ir cómodos, pero si arreciaba, nos lo poníamos. Como hablo francés con cierta fluidez, charlamos en este idioma mejor que en inglés, que nos costaría más a los dos, aunque para alguna traducción usamos el inglés como lenguaje alternativo.

El Camino se ha sucedido por pistas y senderos, estos embarrados, algunos como verdaderos ríos que ocupaban todo el ancho del Camino, así que pronto llevábamos los pies mojados. Hemos pasado por numerosas aldeas —como podéis intuir, en Galicia se suceden cada pocos kilómetros las pequeñas aldeas—: A Balsa, S. Xil, Montán, Furela, Pintín, Calvor, Aguiada y finalmente Sarria (km 21). (En las dos fotos siguientes: un sendero en Furela y paisaje de bruma desde Calvor).

2-Sendero en Furela 3-Paisaje de bruma desde Calvor

En Sarria, se cruza el casco urbano al principio por un barrio periférico y luego, subiendo una escalinata, se accede a la Rúa Maior, se pasa la antigua Prisión Preventiva, el mirador del Crucero (en la foto siguiente, aunque el crucero quedaba a un lado) y el Convento de la Magdalena, para salir por un puente medieval, a ponte da Áspera.

4-El mirador del Crucero (aunque el crucero quedaba a un lado)

Al cabo de un rato, pasamos sobre las vías del tren para seguir por senderos, cada vez más embarrados, y por pistas asfaltadas por las que se transita más facilmente. Pasamos As Paredes, Vilei, Barbadelo, donde paro a sellar la credencial, ya que en Sarria aún estaba casi todo cerrado. Luego Rente, Leimán, Peruscallo... En Brea pasamos el mojón de los 100 km a Santiago. (En las dos fotos siguientes: paisaje desde Barbadelo y mojón de los 100 km a Santiago).

5-Paisaje desde Barbadelo 6-Mojón de los 100 km a Santiago

Después, de nuevo por pistas asfaltadas y senderos, en los que nos animamos más a correrlos como si estuviéramos haciendo trail, vamos pasando Morgade, Ferreiros, Mirallos... y pasando a muchos peregrin@s, que muchas veces se vuelven sobresaltad@s porque con la lluvia no nos oyen llegar y no se lo esperan. Al final tenemos dos opciones para llegar a Portomarín: un camino histórico y una alternativa; y decidimos ir por la izquierda por el camino histórico, que tiene un paso estrecho entre rocas y un muro muy bonito, aunque difícil de bajar técnicamente. Por último, cruzamos el puente y subimos la escalinata que nos da entrada al pueblo una vez que pasamos un arco romano, trasladado piedra a piedra desde el antiguo pueblo (hoy sumergido bajo las aguas del embalse de Belesar). Luego se coge la calle Mayor y se pasa cerca de la Iglesia-Fortaleza de S. Nicolás hasta el albergue (km 42). (En las fotografías: sendero histórico de llegada a Portomarín y arco romano de esta localidad).

7-Sendero histórico de llegada a Portomarín 8-Arco romano en Portomarín

Reflexión: Compartir nos permite multiplicar la alegría, contagiarla; más a nuestros amig@s y familia, pero también con desconocid@s, de igual modo que hace que nuestras desdichas también se mitiguen. Al compartir ponemos en común razones para mantener la empatía y para poder sintonizar con otras personas. Constituye un lazo de unión en la relación con los demás.

El truco del veterano: En días de lluvia, si se lleva mochila como en los trails, es bueno guardar las cosas en bolsas con cierre (tipo zip), dentro de la mochila, especialmente aparatos electrónicos (móvil, batería, frontal...), para que no se mojen. Y para secar el calzado mojado, meter papel de periódico viejo: absorbe la humedad y permite secarlo antes.

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