Etapa 4 (Estella-Logroño) - Lo que nos mueve es la emoción

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Otra jornada más, esta de 49 km a unos 7:30 min/km de media y eso que desde Viana, a 11 km de Logroño, decidí ir andando, hacía mucho calor y llevaba los pies recalentados y el cuello tostado (durante la mañana en general el sol da de espalda en el Camino y te tuesta el cogote). Mañana iré con el buff a modo de pirata para proteger cuello y cabeza (si hubiera traído gorra tendría que habérmela puesto con la visera hacia atrás).

Al poco de salir de Estella se llega a las bodegas Irache, allí han habilitado un pequeño patio con un grifo de vino y otro de agua en la pared:

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Hay quien ha llenado la cantimplora... de vino. Yo sólo he bebido a morro (antes había vasitos de plástico). En Irache había una patrulla de la policía foral, Paloma hubiera dicho floral como de pequeña porque es más bonito. Si llegan a hacer control de alcoholemia a los peregrinos, alguno da positivo, seguro.

Algo más adelante el Camino se divide, un camino más agreste y otro más sencillo. Elijo el fácil, no quiero perderme, que luego tengo que hacer más kilómetros. Así, se pasa por Azqueta, Villamayor de Monjardín (de origen franco como su nombre indica) y desde allí a Los Arcos (la foto que abre esta crónica es del paisaje antes de llegar a Los Arcos), unos 10 km sin fuentes, que ha sabido aprovechar un comerciante que ha montado un puesto ambulante con frutas y bebidas para el despistado (no cobra caro: 1,50€ la bebida fría). En la Iglesia de Sta. María de Los Arcos quería parar porque al parecer deben tener una Virgen negra con ojos azules, no lo puedo confirmar porque estaba cerrado.

Después sigue el Camino por Sansol y luego Torres del Río que tiene una de las pocas iglesias octogonales, las propias del Temple, en España:

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Hay que pagar un euro si la quieres ver por dentro. Más tarde se llega a Viana. No sé por qué, pero a cada uno de estos pueblos se accede en fuerte subida y se sale en fuerte descenso, un rompe piernas aunque yo me ahorro las subidas. Hay una bajada entre Torres del Río y Viana en la que advierten: 10% de pendiente, será para las bicis o para que vayas controlando el descenso. Se llega a la Plaza del Coso de Viana en ascenso y ya desde allí decido no correr, salvo algún pequeño tramo, por el calor, para no llegar extenuado y para evitar rozaduras en los pies. (En la foto, la plaza del Ayuntamiento de Viana):

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Luego ya de camino a Logroño se pasa por un mirador de aves, la laguna de Cañas, entre pinares, para acabar saliendo a una pista asfaltada ya en La Rioja (hemos salido de Navarra), por una zona industrial bastante desangelada y con pocos peregrinos transitando.

Así se llega al casco antiguo cruzando un puente de piedra reconstruido sobre el de Sto. Domingo de la Calzada y S. Juan de Ortega (los arquitectos del Camino). Antes de cruzarlo, hay una fuente con pileta para que quien ya no aguante más pueda meter los pies. Por fin. Se suponía que al cuarto día uno ya estaba acostumbrado, otros dicen que en siete, pero en siete días estaré en Burgos, casi a mitad del Camino, a poco que me descuide me acostumbro cuando llegue a Santiago.

Reflexión: Aunque en el cerebro hacemos la evaluación previa de nuestros actos, sin embargo es la emoción la que nos mueve (moción - motor) a realizarlos. Y la emoción parte del corazón aunque después la disfrute el cerebro. Esta es nuestra inteligencia emocional, la que parte de las emociones y por eso a menudo hay que fiarse de ella y seguir el impulso sin dejar que el cerebro haga toda su elaboración.

El truco del veterano: Antes de una carrera hay que hidratarse un poco (150-200 ml, si se puede de bebida isotónica) en previsión de esas pérdidas iniciales, con ello mejoramos el rendimiento y luego ir hidratándose antes de tener sed: si se espera a la sed es muy tarde.

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